: Félix Lope de Vega y Carpio
: La esclava de su galán
: Linkgua
: 9788498976977
: Teatro
: 1
: CHF 2.70
:
: Dramatik
: Spanish
: 136
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: ePUB
La esclava de su galán, cuya fecha de composición más probable se sitúa hacia 1626, pertenece al ciclo lopesco de las comedias de capa y espada ambientadas en Sevilla. En la línea de las comedias famosas del Siglo de Oro Español, narra un malentendido amoroso a causa de celos que acabará por provocar varias situaciones humorísticas y de enredo.  Elena y Juan son dos jóvenes enamorados cuya relación peligra porque don Fernando, padre de Juan, quiere que este tome los hábitos para heredar su hacienda, lo que le impide poder casarse con ella. Para evitar perder al joven, Elena traza un plan: se hace pasar por una esclava en casa de su galán. Lope de Vega es uno de los autores más prolíficos del Siglo de Oro español, que alcanza una de las metas más deseadas de los artistas de todas las épocas: la edificación de un teatro auténticamente nacional y popular. Un teatro que supo ser testigo de su tiempo y hacerse eco del sentir y el pensar, el saber y el querer del público, que era el pueblo.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.

Jornada segunda


(Salen Leonardo, Pedro y Don Juan.)

LeonardoAntes fuera maravilla

venir con menos cuidado.

Don JuanEnojos de un padre airado

me sacaron de Sevilla,

y vuélvenme los deseos5

de la ocasión a saber

qué fin puedo prometer

a mis dudosos empleos,

para que vós, a quien tiene

respeto por amistad,10

rompáis la dificultad

que a mis desdichas previene.

LeonardoYo no sé cómo ha de ser,

don Juan, que podáis volver

eternamente a su agrado,15

porque después que a la corte

os fuisteis, se ha procurado;

pero con su pecho airado,

no hay medio humano que importe,

antes hablando le jura20

que un esclavo ha de buscar

a quién le piensa dejar

su hacienda.

Don JuanEstraña locura;

hágame su esclavo a mí.

PedroNo sino a mí, que podrá25

con más propriedad.

Don Juan¿Que está

tan airado?

LeonardoAyer le vi

con tal determinación;

mas cómo fue, me decid,

en Madrid.

Don JuanLlegué a Madrid,30

Leonardo, en buena ocasión,

para entretener los ojos,

que el alma no era posible,

mientras airado y terrible

ejecuta sus enojos.35

PedroTu padre, señor.

Don Juan¡Ay, triste

Leonardo!, adiós, no me vea.

(Salen Don Fernando, y Fabio.)

Don FernandoNo te espantes, que no crea

lo que dices, ¿tú le viste?

FabioDigo, señor, que le vi.40

Don FernandoBasta, Leonardo, que Fabio

dice que para mi agravio

está aquel villano aquí.

LeonardoAquí está, que le han traído

pobreza y enfermedad,45

no cerréis a la piedad,

como el áspid, el oído,

que ya toca en vuestro honor

favorecer a don Juan.

Don FernandoGentil favor le darán50

su maldad y mi valor,

id con Dios, porque en llegando

a hablarme, por él me pierdo.

LeonardoVós, como prudente y cuerdo,

veréis, señor Don Fernando,55

lo que en esto habéis de hacer;

yo, entre tanto, y perdonad,

cumpliré con mi amistad

en no dejarle perder.

A mi casa le he traído,60

allí le pienso curar.

Don FernandoHaréis me un grande pesar,

y que no lo hagáis os pido,

que estáis muy cerca de mí,

o mudareme, por Dios.65

FabioLa vecindad de los dos,

¿qué ofensa te hace a ti?

Don Fernando¿No podrá ser que le vea

alguna vez?

FabioYa, señor,

es ese mucho rigor.70

(Sale Alberto, criado de Elena, de soldado.)

AlbertoNo habrá en el mundo quien crea

esta determinación,

mas es fuerza aventurarme.

Don FernandoMira quién viene a buscarme.

FabioSoldados pienso que son.75

AlbertoSoy, señor, un capitán

de un navío.

Don FernandoMas, ¿qué viene

a decir, que me conviene

favorecer a don Juan?

AlbertoHabiendo sabido que80

andáis buscando un esclavo

de tantas partes, que pueda

la tristeza consolaros

de un hijo que habéis perdido

o que ha dado en ser soldado,85

traigo una esclava, que creo

(no siendo fuerza obligaros

a ser esclavo) que tiene

prendas que no las ha dado

el cielo a mujer ninguna.90

Don FernandoAmor siempre ha sido engaño,

esclavo buscaba yo,

pero tan poco reparo,

siendo ella tal, en que sea

esclava.

AlbertoEs tal, que no hallo95

a qué poder compararla

si no es al precio, que es tanto

que dije bien su valor.

Don Fernando¿Es negra?

AlbertoPor ningún caso

tratara yo en esa hacienda.100

Don Fernando¿Mulata?

AlbertoTampoco.

Don FernandoAguardo

qué sea.

AlbertoEs india oriental,

a quien los moros han dado

su seta en aquellas tierras,

que ahora van conquistando105

valerosos portugueses.

En Malaca la trocaron

a perlas, y un capitán

la trujo a España del cabo

de buena esperanza, y yo110

la compré, siendo soldado

del castillo de Lisboa.

Entra, Bárbara.

(Sale Elena, de esclava, con clavo en la barba.)

Don FernandoEs retrato

de aquella reina de Persia.

ElenaDadme, señor, vuestras manos.115

Don FernandoHija, no estéis en la tierra,

la fortuna os hizo agravio.

Notable mujer.

FabioFamosa.

Don FernandoAdoptaban sus esclavos

los romanos, como a hijos,120

sus apellidos dejando

y su casa en ellos; yo

pensaba hacer otro tanto,

por cierto enojo que tengo,

pero, puesto que me agrado125

de la esclava, haré lo mismo.

¿Es el precio?

AlbertoMil ducados.

Don FernandoBien dijistes que en el precio

se vería, y se ve claro

su valor.

AlbertoNo os espantéis,130

que donde son más baratos

me los han dado por ella.

Tiene entendimiento raro.

Por comenzar por el alma,

el cuerpo estaisle mirando,135

no tengo que encarecerle,

los ojos son desengaño.

Por virtuosa la vendo,

que haber sido lo contrario

no era precio para ella,140

el tesoro veneciano.

Canta, baila, cuenta, escribe,

y es, con notable regalo,

milagrosa conservera,

esto podéis ver despacio,145

si queréis que aquí la deje.

Don Fernando¿Cómo os llamáis?

ElenaYo me llamo

Bárbara, y no por gentil,

porque este nombre cristiano,

en la nave que venía,150

con el bautismo sagrado,

me dio mi primero dueño,

temeroso de los rayos

de una tempestad que tuvo

la nave en peligro tanto,155

que haber librado las vidas

fue del bautismo milagro.

Sin esto, junto a los zafres,

dimos en unos peñascos,

que sirvieron de rodelas160

a las flechas de sus arcos.

Como echó su hacienda al mar

aquel mercader indiano,

guardome para la tierra,

donde le fue necesario165

remedialla con venderme.

Don Fernando¿Cómo, Bárbara, ese clavo

os puso en la barba?

ElenaFue

presumir, amenazando

rendir mi pecho a su gusto,170

y como sé que le traigo

en defensa de mi honor,

lunar de mi honor le llamo;

que como ponen blasones

los que empresas acabaron,175

puso por armas mi honor

hierro negro en campo blanco.

Don...