Jornada segunda
(Salen Doristeo y Finardo, en hábito de noche, Gerarda con rebociño y sombrero, Liseo y Fabio, músicos.)
Doristeo Notable frescura.
Finardo Extraña.
GerardaMucho de sus fuentes gusto.
DoristeoNo hay sitio de tanto gusto,
Gerarda bella, en España.
Gerarda ¡Qué lindas tazas!
Doristeo Famosas.
GerardaCon perlas brindando están.
Doristeo¡Qué liberales que dan
sus aguas claras y hermosas!
¿Haste holgado de venir?
GerardaBasta venir a tu lado.
DoristeoSentémonos.
Finardo Todo es Prado.
DoristeoAsí se suele decir.
¿Templaron vuesas mercedes?
LiseoLa prima se me bajó.
GerardaSubirla.
Doristeo Eso digo yo.
Fabio¿Comienzo?
Doristeo Empezar puedes.
Fabio ¿Qué diremos?
Doristeo La de Lope,
por vida del buen Liseo.
Liseo¿La del suspiro y deseo?
FinardoA fe, que hay bien donde tope.
(Tocan y cantan los músicos.)
Músicos «Cuando tan hermosa os miro,
de amor suspiro,
y cuando no os veo,
suspira por mí el deseo.
Cuando mis ojos os ven,
van a gozar tanto bien;
mas como por su desdén
de los vuestros me retiro,
de amor suspiro;
y cuando no os veo
suspira por mí el deseo.»
(Salen Lucindo y Hernando.)
Lucindo Dijeron que llevarían
quien cantase.
Hernando Ellos serán,
pues aquí cantando están.
LucindoNi cantan mal ni porfían.
Hernando Cesaron, como las aves
luego que alguno se acerca.
LucindoLlega y míralos más cerca.
Hernando¡Plegue a Dios, señor, que acabes
de ser necio!
Lucindo Si no es hora
para hablar con mi Fenisa,
¿que importa, pues todo es risa?
HernandoCelos ríen, y amor llora.
Yo paso a lo caballero
por delante; espera aquí.
LucindoYo aguardo.
(Pasa Hernando embozado por delante de los sentados, y vuélvese adonde quedó su amo.)
Finardo ¿Qué mira ansí
este necio majadero?
Doristeo Algo debe de buscar
que de casa se le fue.
GerardaCanta solo.
Liseo Cantaré.
GerardaSí, pero no has de templar.
Hernando En la voz la conocí.
LucindoLuego ¿es Gerarda?
Hernando Sin duda.
Lucindo¡Ay!
Hernando ¿Es menester ayuda?
LucindoY el otro ¿es su galán?
Hernando Sí.
Lucindo ¡Triste de mí!
Hernando ¿Qué tenemos?
¿Date por ventura el parto?
LucindoMientras más de ti me aparto,
más me acerco.
Hernando Sin extremos;
que te podrá conocer.
Lucindo¿Está en su regazo?
Hernando ¡Y cómo!
LucindoCelos por los ojos tomo,
y el alma comienza a arder,
¡oh, veneno, que desalmas
la vida con tus enojos,
siendo la copa los ojos
donde le beben las almas!
¡Nunca yo viniera acá!
HernandoVámonos de aquí, señor,
¿no es aquel ángel mejor,
que esperándonos está?
Lucindo ¿Cuál ángel?
Hernando Fenisa bella.
LucindoNo estoy para hablar agora
con ángeles.
Hernando Si te adora,
¿no será justo querella?
Lucindo Ésa peligro no corre;
que como es amor primero,
estará como otra Hero,
aguardándome en la torre;
pero ésta que está en los brazos
de este venturoso amante,
si me descuido un instante,
haráme el alma pedazos.
¿Traes el manto?
Hernando ¿Pues no?
LucindoPóntele.
Hernando Gran mal recelo.
LucindoHaz saya del herreruelo.
Hernando¡Yo mujer! ¡Tu dama yo!
Lucindo A esos árboles te ve,
y de mujer te disfraza.
HernandoVoy; mas temo que esta traza...
Ve, majadero.
Hernando Yo iré;
mas defenderme te toca,
y si hacerlo no quisieres,
no te espantes si me vieres
con la barriga a la boca.
(Vase Hernando.)
Lucindo ¡Qué mal se cura amor con invenciones!
¡Qué vano error sobresanar la herida,
si en las muertas cenizas escondida,
la viva lumbre el corazón le pones!
Celos, desdenes, iras, sinrazones
tienen el alma alguna vez dormida;
mas ¿qué letargo habrá que no despida
la fuerza de celosas prevenciones?
¡Oh celos!, con razón os han llamado
mosquitos del amor, de amor desvelos.
El humo de su fuego os ha engendrado.
¿Qué importa que se duerma en hombre
—¡Oh cielos!—
de pesadumbres del amor cansado,
si con sus voces le despiertan celos?
(Sale Hernando con un manto puesto y la capa por saya.)
Hernando ¿Vengo bien?
Lucindo Vienes tan bien,
que espero que bien me vaya.
Hernando¿Qué te parece la saya?
LucindoMuy bien.
Hernando ¿Y el manto?
Lucindo También.
Hernando ¿No voy muy apetecible?
LucindoVamos.
Hernando ¿Llevo malos bajos?
LucindoLlega.
Hernando En notables trabajos
me pone tu amor terrible.
(Acércanse a los otros cinco.)
Doristeo Un galán con cierta dama
hacia donde estamos viene.
Gerarda¡Gentil brío y arte tiene!
A fe que es ropa de fama.
Doristeo ¿Cómo?
Gerarda Dióme el buen olor.
DoristeoTomó pastilla al salir.
FinardoPastilla y Prado es decir
que es dama...
Doristeo ¿De qué?
Finardo De amor.
Doristeo A tu lado toma asiento.
Gerarda¡Qué de golpe se ha asentado!
FinardoDebe de tener pesado
lo que es el quinto elemento.
Lucindo Bella doña Estefanía,
¿qué os parece esta frescura?
(Habla con voz de mujer Hernando.)
HernandoFue mucha descompostura
venir aquí sin mi tía;
pero el mucho amor que os tengo
a más me puede obligar.
LucindoSeñores, ¿quieren cantar?
Hernando¿Déjanlo porque yo vengo?
Gerarda (Aparte.) (Lucindo es éste....