: Félix Lope de Vega y Carpio
: La bella Aurora
: Linkgua
: 9788498977165
: Teatro
: 1
: CHF 2.70
:
: Dramatik
: Spanish
: 138
: DRM
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: ePUB
La bella Aurora es la primera de las doce comedias incluidas en la Parte XXI de las obras de Lope, publicada ya de manera póstuma en 1635 por la hija del dramaturgo. En La bella Aurora Lope de Vega transforma la trama del mito de Céfalo y Pocris añadiendo nuevos ingredientes. Incrementa el protagonismo de Aurora y también introduce personajes de su propia cosecha para crear una mayor densidad en el enredo amoroso. Lope añade también su particular dosis de comicidad. Lo hace a través del criado gracioso, Fabio, y los pastores, Julio y Anteo, que viven atemorizados por los faunos y las ninfas.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital.

Jornada segunda


(Salen el Príncipe Doristeo y Perseo.)

Doristeo Notables cosas hace la fortuna,

si a la fortuna se ha de dar la causa.

PerseoLa nueva fue fingida, y vez alguna

pronostica verdad.

Doristeo¿De qué se causa?

PerseoSi el alma con avisos importuna,5

y no le ponen accidentes pausa,

por lo que participa de divina,

a pretender remedio el dueño inclina.

Doristeo Dije a la bella Floris que quedaba

su esposo muerto a manos de una fiera10

cuando con más salud solicitaba

la caza por el monte y la ribera;

y aunque mi amor (fingiendo) la engañaba,

la mentira salió tan verdadera

que ha un año y más que Céfalo, perdido,15

pasó las aguas del eterno olvido.

Mas otro tanto tiempo mi esperanza

padece su crueldad, sin ser posible

entrar en su firmeza la mudanza.

¡Oh, gran lealtad, mas condición terrible!20

¡Qué falsa fue, Perseo, mi esperanza!

Porque dura montaña inaccesible,

del peñasco de Sísifo cargado,

llevo en los hombros mi mortal cuidado.

Sale la noche y cubre los mortales25

de sueño y de temor, y yo despierto

a idolatrar de Floris los umbrales,

y parezco dormido en estar muerto.

Sale de los palacios orientales

la fresca Aurora, envuelta en velo incierto,30

y hallándome a su puerta, al Sol avisa

que para ver mi amor se dé más prisa.

Sale el dorado Sol; no sale a verme,

sino para que venga a retirarme

de acción tan loca; en tanto Floris duerme35

descuidada de verme y remediarme.

¿De qué esperanzas puedo yo valerme,

o qué mayor crueldad desengañarme?

Yo, en tanta confusión, morir me veo

si no muere primero mi deseo.40

Perseo Tratemos, si a tu Alteza le parece,

casar a Floris.

DoristeoSi a un marido muerto

guarda la fe que a su memoria ofrece,

con el vivo su amor será más cierto.

PerseoSi el marido, señor, su fe merece,45

será sin duda pensamiento incierto;

pero siendo el marido de tu mano,

no podrá ser tu pensamiento vano.

Doristeo Luego ¿ha de ser fingido el casamiento?

PerseoY de manera que la noche propia50

ocupes su lugar.

DoristeoSabrá mi intento,

y para mi opinión es cosa impropia.

PerseoYo quiero, pues te he dado el pensamiento

de alguna historia verdadera copia,

ser su fingido esposo.

DoristeoAgora veo55

tu fe, tu amor y tu lealtad, Perseo.

Ejecuta la industria más discreta

que ha visto el ciego amor, y reina luego;

que no hay otra esperanza que prometa

fin a mis penas y a mi amor sosiego.60

Perseo¿Llamo?

DoristeoBien puedes.

PerseoSi la boda aceta

la bella Floris, en amor tan ciego

no espere Doristeo de este engaño

hallar provecho, porque soy su daño.

(Salen Floris y Elisa.)

Elisa A mucho, Floris, te atreves.65

FlorisNo puedo ser descortés.

DoristeoYa mueve en los blancos pies

dos cristales y dos nieves.

Perseo Siempre los que amáis pensáis

desatinos semejantes.70

DoristeoEn estrellas de diamantes

de a cinco rayos andáis.

Perseo ¡Que esto no entienda mi amor,

enfermo del mismo mal!

DoristeoHermosura celestial,75

de hablaros tengo temor.

Floris No le tenga Vuestra Alteza

de quien a sus pies está.

DoristeoQuedo, que se correrá

la misma naturaleza;80

no os hizo a vos, para ser

humilde a ninguna cosa,

mortal; antes como a diosa

os tengo de obedecer.

Días ha que no salís,85

días ha que nadie os ve;

ya, Floris, pasó, ya fue

lo que lloráis y sentís.

Tiempo es ya de descansar

de penas que no agradecen90

los muertos, ni las merecen,

pues no las han de pagar.

Diréis que aboga por mí

mi amoroso pensamiento;

ya, Floris, es otro intento95

con el que he venido aquí.

Que, viendo vuestra firmeza,

mudé amor por no querer

contra violencia vencer

tan desdeñosa belleza;100

y ya sólo vive en mí

la opinión de vuestro honor;

que si la ofendió mi amor,

no se ha de quedar ansí.

¡Vive Júpiter sagrado105

que os he de restituir

cuanto se puede mentir

de un poderoso cuidado!

Yo os he casado; mirad

si deseo vuestro honor;110

Perseo os tenía amor

por gusto de mi amistad:

bien os empleáis en él;

yo quiero ser el padrino.

FlorisPor cierto que os imagino115

cruel conmigo y con él:

conmigo, pues intentáis

quitarme tan justa pena;

y con él, pues de amor llena

el alma, a otro amor me dais.120

Porque si habéis intentado

quitarme a un amigo esposo,

¿qué habéis de hacer, poderoso,

sino quitarme a un criado?

¿Es éste acaso el intento125

con que habéis venido aquí?

¿Concertáis los dos ansí

este injusto casamiento?

Pues cuando fuérades vos,

que no digo yo Perseo,130

os igualara el deseo,

y el mismo amor de los dos.

Yo fui de Céfalo; yo

soy de Céfalo, y seré

de Céfalo, que esta fe135

no murió cuando él murió.

Ella vive, y vive en mí

Céfalo, ni ha de tener

otro dueño a quien querer

alma que una vez rendí.140

No soy yo de las mujeres

que piensan más de una vez,

y vos mismo sois juez

en amorosos placeres.

Aquella que allí pasó,145

pasa en la memoria en mí;

si a Céfalo dije sí,

diré a todo el mundo no.

Doristeo Floris, no es esto lealtad,

mas causa engendra este efeto;150

¡por mi vida, que hay secreto

que engaña con la verdad!

Y perdonad que, cansado

de tan necia resistencia,

no remito a vuestra ausencia155

lo que de vos he pensado.

Aquí hay oculta persona

que en secreto os entretiene;

yo sabré por dónde viene,

quién le ayuda y quién le abona,160

aunque, si acaso es criado,

tendrá más dificultad.

FlorisRespetar la majestad

a escucharos me ha obligado;

pero ¡quién pensar pudiera165

que, contra mi honestidad,

tan injusta libertad

en vuestro valor cupiera!

En viendo que una mujer

se conserva sola y casta,170

y que el interés no basta

para poderla vencer,

luego decís que hay secreto

de criado o de galán,

o que por ventura están175

con miedo de algún defeto.

Decís que por encubrir

faltas secretas son...