: Félix Lope de Vega y Carpio
: La devoción del rosario
: Linkgua
: 9788498977196
: Teatro
: 1
: CHF 2.70
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: Dramatik
: Spanish
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La devoción del rosario es un auto sacramental de Lope Vega. Fragmento de la obra Jornada primera (Sale Pedro Germán, monje, solo.) Pedro Germán: ¡Dios sin principio y sin fin, cuyos soberanos pies pisa el mayor serafín! ¡Dios uno y Personas tres, que entender quiso Agustín, y en el ejemplo del mar, que el niño encerrar quería en tan pequeño lugar, vio que ninguno podía tan gran piélago aplacar! ¡Dios, de quien solo creer es más justa reverencia que no intentaros ver, cuál impulso, qué violencia aquí me pudo traer! Señor, en mi celda estuve: ¿cómo me traéis aquí? Mas... ¿qué prometida nube de oro y Sol se acerca así que sobre mis hombros sube? Como si en una linterna su cuerpo el Sol se encerrara, le alumbra la luz interna y la superficie clara, bañada en su lumbre eterna; juntos caminan los dos al monte de vuestro cielo. ¿Qué es esto, divino Dios? O es que Vos bajáis al suelo o sube algún santo a Vos. (Suspéndese el monje, y con música sube por una canal una figura de papa, con capa y tiara.) ¡Válgame el cielo!, podré decir por este varón que por las nubes se ve: ¿Quién es éste, que de Edón sube, puesto que no fue con vestidura vestida? Sí, que es el alba ceñida, y la capa y la tiara vencen del Sol la luz clara por el oriente esparcida. ¿Quién serás, confesor santo, con ese precioso manto, tú que por corona tienes tres esferas en las sienes que tus canas honran tanto? Tu luz apenas resisto; más bien muestras, verde cedro, ya sobre el Líbano visto, que eres sucesor de Pedro, aquel Vicario de Cristo.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital. Tras su boda, y ante la imposibilidad de estar en Madrid con su esposa, es probable que Lope de Vega se alistara como voluntario, junto a su hermano Juan, en la Armada Invencible, a bordo del galeón San Juan. Tras el fracaso de la expedición, en la que su hermano perdió la vida, Lope estará sucesivamente en Cádiz, Toledo, donde se reúne con Isabel (violando la orden de destierro), y Valencia, donde se establece el matrimonio hacia 1589. Valencia era una de las principales ciudades españolas, y su actividad teatral era de las más notables; allí se relacionó con dramaturgos locales como Francisco Tárrega, Carlos Boyl, Gaspar Aguilar y Guillén deCastro. Su actividad como escritor de comedias pasó de ser un divertimento a una actividad profesional con la que sostenía a su familia y con la que iba ganando creciente fama y popularidad, algo, como se dijo antes, muy conscientemente buscado por el escritor.

Jornada segunda


(Salen Archima Amet y Sultán, moros.)

Archima¿Qué hacen esos esclavos?

SultánApenas el Sol los ve.

Archima¿Y los papas que compré?

SultánEsos blasonan de bravos.

ArchimaHazles peor tratamiento

que a los demás.

Sultán Su paciencia

les sirve de resistencia

y de humilde sufrimiento.

ArchimaSi te digo la verdad,

sultán, no hay noche ninguna

que en sueños no me importuna

alguna sombra o deidad.

Que Antonio siga hasta tanto

que se vuelva moro, y de esto

anda triste y descompuesto,

y aun después que me levanto,

suele aquesta misma sombra

la imaginación cansarme.

Sultán¡Extraña cosa!

Archima Y mostrarme

tantas, que el alma me asombra.

(Salen Lucifer y Satanás.)

Satanás¿No hemos de salir con esto?

LuciferO no ser yo quien soy

o le habemos de ver hoy

el traje africano puesto.

SatanásCuentas que da cada día

de su devoción a Dios

han hecho que de los dos

no aproveche la porfía.

Llega, y al dueño tirano

este pensamiento infunde

para que en su mal redunde.

Lucifer¿Cómo no quieres, villano,

castigar aquel Antonio

hasta que deje su fe?

ArchimaDe que ya le castigué

su sangre da testimonio.

LuciferApriétale hasta que deje

la ley de Cristo.

Archima Sí haré.

Sultán¿Con quién hablabas?

Archima No sé.

LuciferDale, aunque al cielo se queje.

ArchimaHoy, sombra, cualquier que seas,

palabra te doy de hacer

que muera o se ha de volver

a la ley que tú deseas.

Vete en buen hora al lugar

que tienes en tierra o cielo.

LuciferNo hay en el cielo ni suelo

donde me dejen estar

si entre vosotros no estoy

o con los indios resido,

pues el cielo que he tenido,

el ser que en efecto soy,

no me duró sola un hora;

era corto para mí:

que como cedro subí

y amanecí como aurora.

(Vase.)

Sultán¿Qué tienes?

Archima No sé, sultán.

Saca luego de los hierros

aquesos cristianos perros

por quien tormento me dan.

SultánVoy.

Archima Camina.

Sultán Aguarda un poco

y lo que pasa verás.

(Vase Sultán.)

ArchimaSombra, ¿qué pretendes más,

si no es que me vuelva loco?

¡Vive Alá, papa cristiano,

cualquier que seas, que hoy

has de morir, pues estoy

más esclavo de un tirano

por ti que lo estoy de mí!

(Salen Sultán, fray Antonio, Cosme y Marcela, los tres cautivos.)

SultánHoy, perros, pienso mataros.

Que quiere ver azotaros

Archima Amet aquí.

AntonioCon acabar nuestra vida

acabarás nuestra pena.

Archima¿Es buena esta vida?

Antonio Buena,

y más si es por Dios sufrida.

ArchimaDeja, Antonio, esa locura;

adora en Mahoma y mira

que te amenaza su ira.

Antonio¡Virgen santa, Virgen pura,

Virgen más clara que el Sol,

favoreced vuestro esclavo!

SultánPréciase el perro de bravo

más que si fuera español.

¡La ropa fuera ya, perros!

Tiéndanse en tierra.

(Desnúdanse y échanse de bruces.)

Cosme ¡Ay de mí!

Padre Antonio, que por ti

vine a verme en estos hierros.

AntonioDiga, hermano, que por Dios.

Cosme¿Quién le metió que yo fuese

con él a Sicilia y viese

tanto mal para los dos?

¿No me estaba yo muy bien

en mi santa portería,

donde a mis horas comía,

donde cenaba también?

¡Ay mi huerta de San Marcos!

¡Ay mi santo refectorio!

AntonioOtro más raro es notorio

le espera y mil triunfos santos,

donde cenará algún día

a la mesa del Cordero.

CosmeAsí, padre, en Dios lo espero

pero como yo comía

tan libre de aquestos hierros

en mi refectorio a ratos,

cercado de tantos gatos,

muérome entre aquestos perros.

AntonioYa, hermano, yo estoy desnudo.

SultánTiéndase, pues.

Cosme ¿En qué cama?

Archima¿Cuándo te cansarás? Llama

dos calabreses membrudos.

CosmeMirad para en acabando

qué colación apercibe.

AntonioPor Dios, Cosme, los recibe,

que Dios nos está mirando.

Cosme¿De qué el recibo ha de ser?

Antonio¿De qué? De aquestos regalos.

Cosme¿Yo, ¡por Dios! recibir palos?

No estoy de ese parecer.

ArchimaDesnúdate, ¿qué porfías?

(Quítale Cosme el palo al Sultán y dale con él.)

CosmeYa la paciencia he perdido.

¿No te contentas vestido?

¡Toma!

Sultán ¡Ay espaldas mías!

(Andan tras él fray Antonio y Archima Amet, poniéndose en medio.)

Antonio«Deo Gratias», fray Cosme, hermano;

¿así pierdes la obediencia?

CosmeAcabóse la paciencia;

no me hable, padre, a la mano.

Déjeme que le sacuda

media docena no más.

ArchimaCautivo, ¿eres Barrabás?

Prendedle, moros; ayuda

por Mahoma soberano!

¡Cautivo, perro, traidor,

que has de probar mi rigor!

CosmePasito, blanda la mano.

(Salen Aja, mora, y Lucifer.)

Aja¿Estás loco? ¿Qué es aquesto?

¿Comprastes bestias por dicha

o hombres?

Antonio Mi desdicha,

ora, tu piedad me ha puesto.

LuciferDe mandarle castigar

pienso conseguir mi intento

y doyle merecimiento

con que me doble el pesar.

Archima¿Quién te mete en eso a ti?

Aja¿Qué te han hecho esos cautivos?

ArchimaPoco, pues los dejo vivos.

Aja¿Por qué los tratas ansí?

ArchimaPorque este Antonio deseo,

Aja, que se vuelva moro.

Aja(¡Pluguiera a Alá!, que le adoro

y a un ángel viéndole veo!)

(Aparte.)Pero sea con regalos,

no a palos, que de esa suerte

le perderéis con su muerte.

Un roble da el fruto a palos;

pero los árboles nobles

dejan tomar con la mano

el fruto, y este cristiano

no fue de casta de robles.

Vete y déjame con él.

Llevad esotro.

Archima Yo quiero

hacer tu gusto.

Aja Y yo espero

que sin castigo cruel

se rinda a mi cortesía.

ArchimaLleva ese perro, sultán,

donde los demás están.

SultánCamina, perro; algún día

nos veremos.

Cosme ...