Jornada segunda
(Salen Narváez, Páez, Alvarado, Espinosa, y Cabrera.)
Narváez Dadle la mano, Alvarado,
y no haya más.
Alvarado No permitas,
pues siempre honor solicitas,
que pierda el que me han quitado.
Narváez Volvedme a contar lo que es;
que en lo que hasta agora entiendo,
poco vuestro honor ofendo.
AlvaradoEl mío pongo a tus pies;
pero no has de permitir
que quede en mala opinión.
Narváez¿Sobre qué fue la cuestión?
EspinosaNo se la mandes decir;
que es parte, y dirá a su gusto.
AlvaradoYo diré mucha verdad,
y el que más...
Narváez ¡Paso! Acabad;
que ya recibo disgusto.
Espinosa Óyeme, señor, a mí.
NarváezNi Alvarado ni Espinosa
me han de hablar ni decir cosa.
Páez lo cuente.
Páez Pasa ansí;
y remítome a Cabrera,
que estaba delante.
Narváez Acaba.
PáezJugando Alvarado estaba,
y Espinosa desde afuera;
y en una suerte dudosa,
sin pedirla o ser tercero,
a pagar de su dinero
juzgó la suerte Espinosa.
Alvarado respondió:
«¿Quién le mete en esto?» Y luego
replicó Espinosa: «El juego;
que veo juego, y tercio yo».
«Mejor fuera que callara»,
dijo Alvarado más recio.
Dijo Espinosa: «Algún necio
la suerte le barajara;
que yo sé de tropelías».
Alvarado replicó:
«Miente el que dice que yo
puedo hacer bellaquerías.»
Espinosa en este punto
el sombrero le tiró,
metieron mano, y llegó
el presidio todo junto,
y pusiéronlos en paz,
hasta que con la alabarda
llegaste al cuerpo de guarda.
NarváezY, ¿en eso estás pertinaz?
¡Gentil engaño porfías!
Si estotro dice que sabe
tropelías, ¿en qué cabe
que entiendas bellaquerías,
y que lo entiendas por ti?
Y el haberle desmentido,
a Espinosa no ha ofendido,
pues él lo dijo por sí,
y si ofensa no se ve,
ni Alvarado desmintió,
el sombrero que tiró
de ningún efecto fue;
y cualquier soldado sabio,
que en agravio, si le hubiera,
las espadas juntas viera,
dirá que cesó el agravio.
No hay cosa que con haber
metido mano a la espada
no quede desagraviada,
porque es lo posible hacer.
Quede esto a mi cuenta, y yo
vuestro honor tomo a mi cargo,
y satisfacer me encargo
lo que otro diga.
Alvarado Eso no;
que nadie hablará en aquello
que hablare tal capitán.
NarváezY esas manos ¿no se dan?
AlvaradoSí daré, pues gustas de ello.
Espinosa Su amigo soy.
Alvarado Yo su amigo.
(Salen Ortuño y Zara.)
Ortuño¿Con quejas al capitán?
ZaraPor dicha en él hallarán
Más piedad que en ti, enemigo.
Ortuño Óyete, galga.
Zara ¡Señor!
Narváez¿Qué es eso?
Zara Una pobre esclava
que en la nobleza que alaba
el mundo, espera favor.
Narváez ¿Qué es esto, Ortuño?
Ortuño Esa perra
me levanta no sé qué.
Narváez¿Cúya es?
Ortuño Tuya y mía fue,
y cautiva en buena guerra.
Zara Señor, de noche y de día
me hace fuerza y maltrata.
Narváez¿Ansí la esclava se trata?
OrtuñoMiente, por tu vida y mía;
sino que no entiende bien,
y cualquier cortés favor
luego piensa que es amor,
y fuerza dirá también.
Haciendo estaba mi cama,
y porque a ayudarla fui,
se vino, huyendo de mí.
Narváez¡Sí, sí! ¡De eso tienes fama!
Ahora bien; ¿qué te he de dar
por ella?
Ortuño Tuya es.
Narváez Di, acaba.
OrtuñoYa ves que es buena la esclava,
y mejor de rescatar.
Narváez Doyte por ella una copa
de plata. Ve al repostero.
OrtuñoDoyle yo, pobre escudero,
diez mil y cama de ropa,
y ¿una copilla me das?
NarváezSin dinero estoy —¡por Dios!—
pero di que te den dos
si con tanta sed estás.
Ortuño Beso tus manos.
Narváez Ya, mora,
eres mi esclava.
Zara Sí soy.
NarváezPues yo libertad te doy.
Vete a tu tierra en buen hora.
Zara Déte el cielo mil vitorias,
caudillo de los cristianos.
(Vase.)
Cabrera¡Qué rotas tiene las manos!
Páez¡Y qué llenas de honra y glorias!
(Sale Peralta.)
Peralta Aquí, señor, está el moro
que viene por el rescate
del sargento.
Narváez ¡Buen quilate
descubre esta vez el oro!
No tengo un real —¡por Dios!
Llama ese morillo aquí,
y por él me lleve a mí,
o estemos juntos los dos.
Pero escucha. Al repostero
di que mi plata le dé;
que yo la rescataré
cuando tuviere el dinero.
Venga el sargento al momento,
donde es tan bien menester,
porque más vale comer
sin plata que sin sargento.
Peralta ¡Oh Alejandro! ¡Oh gran Narváez!
NarváezId vos, Peralta, con él.
PeraltaVoy, señor.
(Vase.)
Páez ¿Qué das por él?
NarváezQuinientos escudos, Páez.
Páez Aunque de esclavo le sacas,
por esclavo le has comprado.
(Sale Nuño, en hábito de moro, con un rebozo.)
Nuño¿Hay acaso algún soldado,
que no tenga fuerzas flacas,
que quiera luchar conmigo?
Narváez¿Por dónde este moro entró?
¿Quién puerta y licencia dio
en mi casa a mi enemigo?
Nuño Yo me entré solo a probar
mis fuerzas o en paz o en guerra.
Alvarado¡Bravo moro! En esta tierra
suelen desafíos usar.
Yo quiero luchar contigo.
PáezY yo con adarga y lanza.
EspinosaYo con la espada, si alcanza
la suya a igualar conmigo.
Nuño A todos juntos os reto,
fuera del alcaide.
Páez Bien;
mas conmigo solo ven.
NuñoEres valiente en efeto;
mas no vengo a pelear,
sino a avisar a Narváez.
NarváezSalíos todos, y tú, Páez,
haz esas puertas guardar.
Páez Bien dices; que éste podría
intentar tu muerte.
Alvarado Vamos.
(Vanse los soldados.)
NarváezYa, moro, solos...