: Félix Lope de Vega y Carpio
: El remedio en la desdicha
: Linkgua
: 9788498972481
: Teatro
: 1
: CHF 2.70
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: Dramatik
: Spanish
: 140
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: ePUB
En El remedio en la desdicha Lope de Vega relata la historia de la familia árabe de los Abencerrajes, muy influyente en Granada durante el siglo XV. Su rivalidad con la de los Cegríes, en constantes guerras civiles, fue decisiva en la caída del reino de Granada. Esta historia fue luego incorporada a la Diana de Jorge de Montemayor en 1561.

Félix Lope de Vega (Madrid, 1562-1637). España. El que fuera llamado 'Fénix de los ingenios españoles', Félix Lope de Vega Carpio, nació en Madrid a finales de 1562. Su padre, el artesano bordador Félix de Vega, y su madre, Francisca Fernández Flórez, eran, probablemente, oriundos del valle de Carriedo (Cantabria), y se trasladaron a Madrid hacia 1561. El origen humilde de Lope de Vega sería transformado por él mismo en una imaginada hidalguía; de hecho, Lope siempre fue dado a investirse con atributos que le favorecieran y nunca ocultó su abultado deseo de fama y éxito. Sea como fuera, cristiano viejo o converso, lo que sí refleja su obra es una completa y cabal asimilación de los valores imperantes en la sociedad de su tiempo. Lope estudió primero en la escuela madrileña de Vicente Espinel, por quien siempre demostró estima y admiración, y después en un colegio jesuita que, años después, se llamó colegio Imperial. Posteriormente, al parecer entre 1577 y 1581, estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, aunque no consta que obtuviera ningún título. Es probable, también, que siguiera algunas lecciones en la Universidad de Salamanca. Tras servir, desde muy joven, al obispo de Cartagena, inquisidor general y más tarde obispo de Ávila, don Jerónimo Manrique, Lope se alista en una escuadra de navíos y, en junio de 1583, zarpa de Lisboa rumbo a la isla Terceira (Azores), donde habían de combatir al prior de Crato, aspirante al trono portugués entonces en manos españolas a través de Felipe II. Acabada su misión, Lope regresa e inicia una de sus primeras relaciones amorosas, de entre las numerosas que se le atribuyen. Se trataba de Elena Osorio (su Filis), mujer bella y cultivada, hija de un empresario y actor teatral, la cual estaba separada de su marido (un actor). Lope escribiría algunas comedias para el padre de Elena. Años después, en 1587, tras enterarse de que Elena planeaba sustituirle por un influyente personaje madrileño (Francisco Perrenot Granvela), Lope difundió unos poemas infamantes contra ella y su familia, lo que le valió un destierro judicial de Madrid, por cuatro años, y de Castilla, por dos. En mayo de 1588, Lope toma por esposa a Isabel de Urbina Alderete (su Belisa), en Madrid. Isabel pertenecía a una familia muy influyente y de linaje antiguo, y es probable que el casamiento, aunque se realizó por poderes, pasara antes por algunas dificultades y supusiera la violación de la orden judicial por parte del escritor, que tenía prohibido regresar a la capital.

Jornada segunda


(Salen Narváez, Páez, Alvarado, Espinosa, y Cabrera.)

Narváez Dadle la mano, Alvarado,

y no haya más.

Alvarado No permitas,

pues siempre honor solicitas,

que pierda el que me han quitado.

Narváez Volvedme a contar lo que es;

que en lo que hasta agora entiendo,

poco vuestro honor ofendo.

AlvaradoEl mío pongo a tus pies;

pero no has de permitir

que quede en mala opinión.

Narváez¿Sobre qué fue la cuestión?

EspinosaNo se la mandes decir;

que es parte, y dirá a su gusto.

AlvaradoYo diré mucha verdad,

y el que más...

Narváez ¡Paso! Acabad;

que ya recibo disgusto.

Espinosa Óyeme, señor, a mí.

NarváezNi Alvarado ni Espinosa

me han de hablar ni decir cosa.

Páez lo cuente.

Páez Pasa ansí;

y remítome a Cabrera,

que estaba delante.

Narváez Acaba.

PáezJugando Alvarado estaba,

y Espinosa desde afuera;

y en una suerte dudosa,

sin pedirla o ser tercero,

a pagar de su dinero

juzgó la suerte Espinosa.

Alvarado respondió:

«¿Quién le mete en esto?» Y luego

replicó Espinosa: «El juego;

que veo juego, y tercio yo».

«Mejor fuera que callara»,

dijo Alvarado más recio.

Dijo Espinosa: «Algún necio

la suerte le barajara;

que yo sé de tropelías».

Alvarado replicó:

«Miente el que dice que yo

puedo hacer bellaquerías.»

Espinosa en este punto

el sombrero le tiró,

metieron mano, y llegó

el presidio todo junto,

y pusiéronlos en paz,

hasta que con la alabarda

llegaste al cuerpo de guarda.

NarváezY, ¿en eso estás pertinaz?

¡Gentil engaño porfías!

Si estotro dice que sabe

tropelías, ¿en qué cabe

que entiendas bellaquerías,

y que lo entiendas por ti?

Y el haberle desmentido,

a Espinosa no ha ofendido,

pues él lo dijo por sí,

y si ofensa no se ve,

ni Alvarado desmintió,

el sombrero que tiró

de ningún efecto fue;

y cualquier soldado sabio,

que en agravio, si le hubiera,

las espadas juntas viera,

dirá que cesó el agravio.

No hay cosa que con haber

metido mano a la espada

no quede desagraviada,

porque es lo posible hacer.

Quede esto a mi cuenta, y yo

vuestro honor tomo a mi cargo,

y satisfacer me encargo

lo que otro diga.

Alvarado Eso no;

que nadie hablará en aquello

que hablare tal capitán.

NarváezY esas manos ¿no se dan?

AlvaradoSí daré, pues gustas de ello.

Espinosa Su amigo soy.

Alvarado Yo su amigo.

(Salen Ortuño y Zara.)

Ortuño¿Con quejas al capitán?

ZaraPor dicha en él hallarán

Más piedad que en ti, enemigo.

Ortuño Óyete, galga.

Zara ¡Señor!

Narváez¿Qué es eso?

Zara Una pobre esclava

que en la nobleza que alaba

el mundo, espera favor.

Narváez ¿Qué es esto, Ortuño?

Ortuño Esa perra

me levanta no sé qué.

Narváez¿Cúya es?

Ortuño Tuya y mía fue,

y cautiva en buena guerra.

Zara Señor, de noche y de día

me hace fuerza y maltrata.

Narváez¿Ansí la esclava se trata?

OrtuñoMiente, por tu vida y mía;

sino que no entiende bien,

y cualquier cortés favor

luego piensa que es amor,

y fuerza dirá también.

Haciendo estaba mi cama,

y porque a ayudarla fui,

se vino, huyendo de mí.

Narváez¡Sí, sí! ¡De eso tienes fama!

Ahora bien; ¿qué te he de dar

por ella?

Ortuño Tuya es.

Narváez Di, acaba.

OrtuñoYa ves que es buena la esclava,

y mejor de rescatar.

Narváez Doyte por ella una copa

de plata. Ve al repostero.

OrtuñoDoyle yo, pobre escudero,

diez mil y cama de ropa,

y ¿una copilla me das?

NarváezSin dinero estoy —¡por Dios!—

pero di que te den dos

si con tanta sed estás.

Ortuño Beso tus manos.

Narváez Ya, mora,

eres mi esclava.

Zara Sí soy.

NarváezPues yo libertad te doy.

Vete a tu tierra en buen hora.

Zara Déte el cielo mil vitorias,

caudillo de los cristianos.

(Vase.)

Cabrera¡Qué rotas tiene las manos!

Páez¡Y qué llenas de honra y glorias!

(Sale Peralta.)

Peralta Aquí, señor, está el moro

que viene por el rescate

del sargento.

Narváez ¡Buen quilate

descubre esta vez el oro!

No tengo un real —¡por Dios!

Llama ese morillo aquí,

y por él me lleve a mí,

o estemos juntos los dos.

Pero escucha. Al repostero

di que mi plata le dé;

que yo la rescataré

cuando tuviere el dinero.

Venga el sargento al momento,

donde es tan bien menester,

porque más vale comer

sin plata que sin sargento.

Peralta ¡Oh Alejandro! ¡Oh gran Narváez!

NarváezId vos, Peralta, con él.

PeraltaVoy, señor.

(Vase.)

Páez ¿Qué das por él?

NarváezQuinientos escudos, Páez.

Páez Aunque de esclavo le sacas,

por esclavo le has comprado.

(Sale Nuño, en hábito de moro, con un rebozo.)

Nuño¿Hay acaso algún soldado,

que no tenga fuerzas flacas,

que quiera luchar conmigo?

Narváez¿Por dónde este moro entró?

¿Quién puerta y licencia dio

en mi casa a mi enemigo?

Nuño Yo me entré solo a probar

mis fuerzas o en paz o en guerra.

Alvarado¡Bravo moro! En esta tierra

suelen desafíos usar.

Yo quiero luchar contigo.

PáezY yo con adarga y lanza.

EspinosaYo con la espada, si alcanza

la suya a igualar conmigo.

Nuño A todos juntos os reto,

fuera del alcaide.

Páez Bien;

mas conmigo solo ven.

NuñoEres valiente en efeto;

mas no vengo a pelear,

sino a avisar a Narváez.

NarváezSalíos todos, y tú, Páez,

haz esas puertas guardar.

Páez Bien dices; que éste podría

intentar tu muerte.

Alvarado Vamos.

(Vanse los soldados.)

NarváezYa, moro, solos...