: Domingo Faustino Sarmiento
: Adriana López-Labourdette
: Argirópolis
: Linkgua
: 9788498971217
: Historia
: 1
: CHF 2.70
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: Erzählende Literatur
: Spanish
: 92
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Argirópolis o la Capital de los Estados Confederados del Río de la Plata (1850), plantea el tema de la utopía en Hispanoamérica, desde una perspectiva cercana a la del Facundo. Domingo Faustino Sarmiento pretendió crear una nueva capital para una Confederación de Estados integrada por Argentina, Paraguay y Uruguay en la Isla Martín García. Ubicada en la confluencia del río Paraná con el río Uruguay, la isla sería, a su vez, una 'triple' frontera entre los tres estados.

Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). Argentina. Hijo de José Clemente Sarmiento, soldado del ejército del San Martín, y de Paula Zoila Albarracín. Tuvo quince hermanos, sólo sobrevivieron seis. En 1816 ingresó en la Escuela de la Patria. Estudió latín a los trece años, doctrina cristiana y geografía y trabajó para un ingeniero francés. La Autobiografía de Benjamín Franklin influyó en él. En 1828 entró en el ejército a favor de los unitarios. Escribió mucho y con autoridad sobre temas militares. Se distinguió en el combate de Niquivil y sufrió arresto domiciliario hasta que en 1831 marchó a Chile. Allí fue minero durante tres años. Sin embargo, continuó sus estudios y tradujo obras de Walter Scott. En 1842 el gobierno de Chile lo nombró director y organizador de la primera Escuela Normal de Preceptores de Santiago de Chile. Escribió en la prensa chilena bajo la influencia de Larra. Viajó a Madrid; Argel, Italia, Suiza, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Poco después se casó con Benita Martínez Pastoriza. Fue representante de Argentina en los Estados Unidos. Estuvo tres años allí y se interesó por conocer su democracia, que había apreciado en su viaje anterior. En 1880 fue candidato a la presidencia de la república. El 8 de mayo de 1888 marchó a Paraguay en busca de un ambiente propicio para su salud. Murió unos días después.

Presentación


La vida


Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). Argentina.

Hijo de José Clemente Sarmiento, soldado del ejército del San Martín, y de Paula Zoila Albarracín. Tuvo quince hermanos, sólo sobrevivieron seis.

En 1816 ingresó en la Escuela de la Patria. Estudió latín a los trece años, doctrina cristiana y geografía y trabajó para un ingeniero francés.

La Autobiografía de Benjamín Franklin influyó en él. En 1828 entró en el ejército a favor de los unitarios. Escribió mucho y con autoridad sobre temas militares. Se distinguió en el combate de Niquivil y sufrió arresto domiciliario hasta que en 1831 marchó a Chile. Allí fue minero durante tres años. Sin embargo, continuó sus estudios y tradujo obras de Walter Scott.

En 1842 el gobierno de Chile lo nombró director y organizador de la primera Escuela Normal de Preceptores de Santiago de Chile. Escribió en la prensa chilena bajo la influencia de Larra. Viajó a Madrid; Argel, Italia, Suiza, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Poco después se casó con Benita Martínez Pastoriza.

Fue representante de Argentina en los Estados Unidos. Estuvo tres años allí y se interesó por conocer su democracia, que había apreciado en su viaje anterior.

En 1880 fue candidato a la presidencia de la república.

El 8 de mayo de 1888 marchó a Paraguay en busca de un ambiente propicio para su salud. Murió unos días después.

Argirópolis


En 1850, en Santiago de Chile, la imprenta Julio Belin publica, sin referirse al autor, el volumen Argirópolis o la Capital de los Estados Confederados del Río de la Plata. Solución de las dificultades que embarazan la pacificación permanente del Río de la Plata, por medio de la convocación de un Congreso, y la creación de una capital en la isla de Martín García, de cuya posesión (hoy en poder de la Francia) dependen la libre navegación de los ríos, y la independencia, desarrollo y libertad del Paraguay, el Uruguay y las provincias argentinas del Litoral. El exhaustivo título delataba ya desde un principio la pluralidad discursiva del texto que precedía. En él se propone —¿se promete?— no sólo el diagnóstico de los males políticos y económicos que aquejan a las sociedades sureñas, sino también su solución vinculada a la fundación de un territorio urbano —aspecto implícito en una de las raíces del topónimo propuesto: «polis» de origen griego— y situado en el Río de la Plata —rasgo implícito en la otra raíz de Argirópolis: del latín argentum, como cabeza de una nueva federación. Más allá del pluralis maiestatis constante a través de todo el texto, su pretendida anonimidad sugiere una voluntad de objetivización del discurso presentado, como si, de la naturaleza de la situación estudiada, brotara espontáneamente tanto su caracterización, su análisis como las correspondientes propuestas de solución. No será hasta 1851, cuando la correlación de fuerzas políticas en la Argentina había cambiado a favor de Justo José Urquiza, en detrimento del apoyo al «restaurador de las Leyes» Juan Manuel de Rosas, precisamente un año antes de la derrota de Rosas, que Argirópolis aparecerá por primera bajo la firma de Domingo Faustino Sarmiento. Curiosamente, para esta fecha ya habían aparecido, bajo la autoría de Sarmiento, dos traducciones al francés: la primera, de J. M. Lenoir, realizada en pocas horas y en ausencia del autor, y un año más tarde, otra, de Ange Campgobert que corrige la primera y le adiciona un prólogo. Al parecer, a la hora de convencer a Francia de las ventajas del proyecto fundador sí importaba que apareciera el nombre del autor, y con él su autoridad, avalada por su activismo cultural (fundador de la Sociedad Literaria, de los periódicos El Zonda y El Progreso), su continua presencia en las discusiones políticas (como tenaz colaborador de los periódicos Mercurio, El Heraldo Nacional o El Nacional), su continua labor pedagógica (por ejemplo, como director de la Escuela Normal de Prece