II. La movilidad de la
cintura pélvica
Debemos plantearnos las cuestiones siguientes:
Primera pregunta. ¿Es la movilidad la prioridad de la cintura pélvica?
Respuesta: no.
La prioridad es lacoherencia de las tres piezas que la componen. No podemos permitirnos el riesgo de dislocaciones o de luxaciones de los ilíacos o del sacro. Los movimientos de la pelvis solamente pueden ser programados a partir del respeto a esta prioridad:la coherencia de la cintura pélvica.
Segunda pregunta. En consecuencia, ¿por qué no “fabricar” una cintura pélvica en una única pieza ósea?
Respuesta: solución demasiado rígida, inadaptada.
La pelvis es una plataforma en la que convergen las fuerzas descendentes y ascendentes; si la cintura pélvica fuera una única pieza ósea, la pelvis recibiría “percusiones” constantes traumatizantes y mal absorbidas por una cintura monolítica, favoreciendo las fracturas por fatiga y la artrosis de la cadera.
Tercera pregunta. ¿Están hechas las articulaciones sacroilíacas con la prioridad de moverse?
Respuesta: no.
En realidad desempeñan una función dejunta de dilatación. Su objetivo principal es absorber las tensiones asimétricas a las que se ve sometida la pelvis, especialmente durante la marcha.
Observemos la calidad del cartílago de estas articulaciones de tipo anfiartrosis.El cartílago es irregular, costroso. Si existiera una prioridad de movimiento, el cartílago sería consecuentemente liso como en las articulaciones del tipo enartrosis, como, por ejemplo, la coxofemoral.
Las superficies articulares de las sacroilíacas pueden ser comparadas a un disco de embrague: con apoyo en el suelo, desde el momento en que se produce la propulsión, el “grip” del cartílago es necesario para aumentar la adherencia y la propulsión. La anatomía de las sacroilíacas empieza a ser más lógica cuando la integramos en un sistema antibloqueo indispensable durante la aplicación de cargas y al realizar esfuerzos (fig. 16). Este nuevo enfoque no pone en duda el “juego articular” sacroilíaco necesario para la absorción de las tensiones asimétricas generadas por el apoyo en el suelo y durante los movimientos.
Este juego articular debe ser considerado cualitativa y no cuantitativamente. Este aspecto se mostrará en el capítulo “La movilidad de la cintura pélvica”.
Figura 16
Sistema de embrague sacroilíaco
Las sacroilíacas están hechas para “absorber” las tensiones del movimiento.
Las sacroilíacas no están hechas para “generar” los movimientos.
La pelvis genera los movimientos a partir de la coxofemoral.
La movilidad de la pelvis se realiza esencialmente a partir de las articulaciones coxofemorales y alrededor de tres ejes.
1. Un eje horizontal-frontal, que pasa por el centro de las cabezas femorales. Alrededor de este eje se organizan laanterioridad y la pos-terioridad ilíacas o laanteversión-retroversión de la pelvis.
2. Un eje horizontal-sagital, que pasa por el centro de cada cabeza femoral. Alrededor de este eje se organizan laaducción-abducción o laelevación-descenso lateral de la pelvis.
3. Un eje vertical, que pasa por el centro de la cabeza femoral. Alrededor de este eje se organiza larotación plana de la pelvis. Este movimiento, poco valorado hasta el presente, es esencial para la marcha. (ver fisiología del aductor mayor) (fig. 17).
La suma de los movimientos básicos alrededor de estos tres ejes determina la forma esférica de la cabeza femoral a nivel de su intersección. Estos movimientos se combinan durante el desplazamientosinusoidal de la pelvis durante la marcha (fig. 18).
Figura 17
Los ejes de la movilidad iliofemoral
Figura 18
Movimientos del hueso ilíaco sobre el fémur
Observación práctica: para conservar la esfericidad de la cabeza femoral en el tiempo, se debe procurar mantener la completa movilidad de la pelvis en estas tres dimensiones con una amplitud total de los movimientos básicos:flexión-extensión, abducción-aducción, rotación externa-rotación interna.
Del mismo modo, hay tres ejes específicos internos en la cintura pélvica que dirigen las adaptaciones del sacro y de los ilíacos.
Dos ejes oblicuos para la apertura-cierre de los ilíacos.
Se extienden de la articulación sacroilíaca al pubis. Cada uno de estos ejes parte de la sacroilíaca, a nivel del punto de unión del brazo menor y el brazo mayor de la superficie articular en L, y llega por delante hasta el centro del núcleo fibroso del pubis.
Figura 19
Ejes de apertura-cierre de la pelvis
Estos dos ejes se dirigen:
de atrás hacia delante,
de arriba hacia abajo,
de fuera hacia dentro hacia el eje medial
A partir del doble contacto articular, sacroilíaco-pubis, el ilíaco podrá realizar el movimiento de apertura-cierre alrededor del eje oblicuo. El sacro tiene la posibilidad de adaptarse a la apertura-cierre del ilíaco alrededor del tercer eje.
Un eje horizontal para la verticalización-horizontalización del sacro.
Este eje pasa a nivel de S2 por detrás de la superficie articular.
Durante la apertura de la pelvis, el sacrose verticaliza alrededor de este eje.
Durante el cierre de la pelvis, el sacrose horizontaliza de forma sincrónica.
Figura 20
Eje de movilidad sacroilíaca
Para memorizar fácilmente la apertura-cierre de la cintura pélvica, podemos tomar el ejemplo de una flor de tres pétalos (dos ilíacos y uno sacro).
Figura 21
si se abre: separación de las crestas ilíacas + verticalización del sacro;
si se cierra: aproximación de las crestas ilíacas + horizontalización del sacro.
La figura 22 muestra que, en la cintura pélvica, la colocación de las articulaciones y de los ejes responde a una lógica arquitectónica que tiene por objetivo resolver los problemas de coherencia, de movilidad, de solidaridad y deligereza para facilitar la locomoción.
Figura 22
Ejes de movilidad de la pelvis
Figura 23
Líneas de fuerza de la pelvis
En la arquitectura de las catedrales góticas encontramos regularmente el signo de la estrella de cinco puntas para resolver problemas similares.
La figura 24 muestra la importancia mecánica de la “zona de sustento” coxo-sacro-ilíaca” para la estática (trabéculas óseas), y también para la dinámica. En las páginas siguientes, el análisis de la movilidad de la pelvis confirma la importancia de esta zona de sustento.
Figura 24
“Zona de sustento coxo-sacro-ilíaca”
1. La movilidad en anterioridad-posterioridad de la pelvis
En el hombre, de pie, esta movilidad se realiza a partir de la articulación coxofemoral, alrededor de un eje horizontal y frontal que pasa por el centro de la cabeza femoral.
Figura 25
Rotación anterior. Anteversión
1. La anterioridad ilíaca: es la rotación anterior del hueso ilíaco sobre la cabeza femoral (fig. 25).
2. La anterioridad bilateral provocará laanteversión de la pelvis (foto 1).
3. La posterioridad ilíaca: es la rotación posterior del hueso ilíaco sobre la cabeza femoral (fig. 26).
4. La posterioridad bilateral provocarála retroversión de la pelvis (foto 2).
5. La anterioridad de un ilíaco asociada a la posterioridad del otro provocarála torsión de la pelvis.
Figura 26
Rotación posterior. Retroversión
Para comprender correctamente la torsión, observemos la figura 27.
Se nos presentan dos constataciones evidentes:
1. La anterioridad-posterioridadno modifica la longitud de los miembros inferiores en posición de pie.
2. En anterioridad,la cresta ilíaca...