«Vayamos a Belén»
«Transeamus usque Bethlehem: vayamos a Belén»:Esta frase de los pastores de la Nochebuena ha sido repetida y cantada innumerables veces desde entonces. En ella se hace de la Navidad una posibilidad constante, en ella se interpreta lo que realmente significa celebrar la Navidad. Es una invitación a ponerse en marcha, una invitación a convertirse uno mismo en pastor a fin de escuchar la voz delángel que anuncia hoy la alegría de Dios. Pues, como viene de Dios, es una alegría siempre presente. Es una invitación a buscar el camino, a ir y reconocer al niño que hoy nacerá sobre nuestro altar para traer al mundo la gloria de Dios como paz de los hombres.
«Transeamus usque Bethlehem»:Esta frase de los pastores ha hallado, especialmente en nuestrapatria, un eco radiante como casi ninguna otra frase bíblica. En incontables villancicos nacidos de este modo en evocación del nacimiento y de los pastores, ese eco llega cálido y vivo hasta nuestro presente.«Transeamus usque Bethlehem»:Enestas palabras nuestros ancestros se sintieron personalmente interpelados. Era, por así decirlo, el punto en el que ellos mismos podían alinearse con los acontecimientos bíblicos. No eran capaces de hacer grandes meditaciones sobre el Dios trino y sus abismales misterios, pero podían identificarse con los pastores: ellos mismos lo eran, podían recorrer su mismo camino hacia aquel Dios a quien podían comprender y amar porque se había hecho tan cercano, porque había entrado en su propio mundo.
A nosotros ya nos cuesta más hacerlo, aun cuando sigamos entonando siempre de nuevo esos cánticos. En efecto, muy lejos estamos de la sencillez de los pastores y de su mundo. Un consuelo en este contexto puede significar para nosotros el hecho de que, al final, también hayan encontrado el camino hasta el Nacimiento los sabios de Oriente, los representantes de una refinada cultura tardía, en los que, por así decirlo, estamos representados también nosotros. Tal vez nos vengan aquí a la memoria aquellas palabras que Evelyn Waugh pone en labios de la emperatriz Elena en ocasión del hallazgo de la cruz evocando el recuerdo de los sabios de Oriente. Les dice ella: Vosotros habéis llegado tarde, al igual que yo. Los pastores, y hasta las bestias, llegaron antes que vosotros. Ya estaban reunidos con el coro de losángeles cuando vosotros ni siquiera os habíais puesto en camino. Por vuestra causa tuvo que relajarse un poco hasta el estricto ordenamiento del cielo. Queridos primos, rogad por mí, rogad por los grandes de este mundo, rogad por todos los eruditos y las almas delicadas, que no queden totalmente olvidadas ante el trono de Dios cuando los sencillos hagan su entrada en su reino (cita no textual de H. Maier,«Der Humanist und der Ernstfall»,Internationale Katholische Zeitschrift Communio8 [1979]: 66 s.).
Seguramente, nosotros, que somos complicados y nos hemos vuelto afanosos en la fe, tenemos mucha necesidad de tal petición por las«almas delicadas», para que también nosotros podamos ver la estrella, percibir la voz delángel y encontrar el camino hacia Belén. Pero¿por dónde pasa ese camino?
Veamos lo que dice el evangelio de Navidad y preguntémonos:¿Qué tipo de personas son, según ello, los pastores, que sabían el camino, que solo tenían que dirigirse a Belén?¿Qué hayque hacer, cómo hay que ser para reconocer ese camino? La tradición ha considerado siempre muy importantes dos indicaciones: los pastores acampaban al rasoyestaban en vela; no tenían techo, como tampoco lo tenían José y María aquella noche. Los que vivían en los palacios, en las casas, no escuchaban a losángeles. Dormían. Los pastores eran hombres en vigilia. Y en ello se hace visible algo profundo que también puede incumbir y tiene que incumbir a quienes tienen techo. En nosotros tiene que permanecer la vigilia del corazón, la capacidad de percibir las realidades más profundas, la capacidad de dejarse dirigir la palabra por Dios. Esta vigilia del corazón, la disponibilidad para recibir la llamada de Dios, esta disposición que no se había extinguido, es la que une a los sabios de Oriente, a las almas delicadas, con los pastores; es la que les hace encontrar el camino,aunque, en su caso, este encuentro se produzca de forma más lenta, más complicada y con más rodeos y cuestionamientos.
La pregunta es, pues:¿Estamos realmente en vela?¿Somos libres?¿Tenemos capacidad de movimiento?¿No estamos todos muy enfermos de esnobismo, de un arrogante escepticismo?¿Puede escuchar la voz delángel aquel que de antemano ya sabe con certeza que eseángel ni siquiera existe? Y aunque la escuchara, tendría que reinterpretarla. Y quien se ha acostumbrado a juzgar sobre todas las cosas desde una postura de superioridad, quien pretende saberlo todo mejor, cuestionarlo todo,¿cómo podría llegar a dar a esa voz una respuesta afirmativa? Cada vez me doy cuenta con más cla